FUERZA AÉREA DEL PERÚ, NUESTRA FUERZA
De los primeros recuerdos y que, aún hoy, evocan las mismas emociones, se remontan a cuando de niña, sentía la vibración de los edificios de la pacífica residencial San Felipe, al momento en que mi papá, piloto de aeronave y estando en su plan de vuelo sobrevolaba para saludarnos a bordo del MI8 de fabricación rusa. Mi mamá ondeaba una tela de color llamativo por la ventana y yo hacía todo lo posible para que él me viera desde el patio del nido contiguo a la casa.
Eran momentos de inmensa alegría más aún si consideramos que mi papá había estado mucho tiempo ausente debido a que debió viajar al extranjero cuando el Perú les encomendó traer las mejores aeronaves de ala rotatoria para su querido GALE[1].
Después me tocó verlo partir a su nuevo destino porque el Perú así lo demandaba. Empero, a pesar de las circunstancias adversas jamás habló mal ni de su país y menos de su Institución poniendo de soslayo la violencia que ese entonces nos azotaba.
Jamás olvidaré sus alocuciones durante la cena familiar, espacio en que resaltaba la honorabilidad de los peruanos, la visión épica y grandilocuente de Chocano, de nuestra herencia de incas y conquistadores, los valores de los héroes que nos dieron patria, así como de las virtudes y convicciones de quienes sabiendo lo ingrata que puede ser la historia tenían el coraje de enfrentarla.
Hoy en día, sumergidos en la era de la información, al tope de noticias y mensajes a los que accedemos, podemos asegurar que no necesariamente tenemos gente más informada y comprometida, de modo tal que son muchos los peruanos que ignoran cómo se inmoló el patrono José Abelardo Quiñones, la gesta sublime de Grau o las horas vividas por Bolognesi y su bravíos soldados después de dar la respuesta al emisario chileno Juan de la Cruz Salvo un 05 de junio de 1880, hazaña comparada con la de Leónidas o Elías lo cual nos deja buena referencia de héroes.
“No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama” frase que, por su genialidad, es atribuida a varias personalidades incluyendo al gran Da Vinci. Y en efecto, el conocimiento y el amor son dos dimensiones esenciales de las relaciones; por ello, es lamentable que el común de los peruanos ignore la historia y valentía de los héroes y patriotas que partieron y los que viven y caminan entre nosotros, del profesionalismo y sacrificio de los miembros de nuestras Fuerzas Armadas y más específicamente de nuestra Fuerza Aérea, así como de la trascendencia y significancia de las funciones y roles que desempeña por mandato legal.
Ejercer nuestra ciudadanía implica cumplir con los deberes cívicos que nos imponen el honrar los fundamentos históricos de nuestra República y no ser cómplices callando ante narrativas que pretenden desconocer o minimizar la gran valía de nuestras Fuerzas Armadas que son en suma las encargadas de asegurar nuestra independencia, integridad territorial y soberanía. Para ello, sus detractores deslizan en forma leve que son organizaciones autárquicas que viven acuarteladas y que únicamente están enfocadas a prepararse para guerras externas que probablemente jamás sucedan en escenarios democráticos.
En lugar de pagarles con ingratitud y apatía, toca a la civilidad difundir el carácter abnegado y resuelto de los hombres y mujeres que integran nuestras Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú, que a lo largo de la historia entregaron sus mejores combatientes para librarnos de las sucesivas amenazas internas y externas que surgieron. De esta manera, estas Instituciones a las cuales tanto les debemos, fueron las que estuvieron dispuestas a sacrificar la vida para la defensa de la patria y derrotar al terrorismo con su doctrina despiadada y hambrienta de poder, muerte y totalitarismo.
En la actualidad, nuestras Fuerzas Armadas, y en especial la Fuerza Aérea, siguen combatiendo las nuevas amenazas, el tráfico ilícito de drogas, la tala ilegal, el terrorismo, que financian otros delitos conexos; ello sin descuidar la importante función que desempeñan en favor del desarrollo social.
Su organización, disciplina y su indeclinable voluntad de vencer hacen que, en los momentos más delicados y dramáticos, sean las instituciones que con mayor rapidez y efectividad atiendan situaciones críticas, las emergencias y desastres que ocurren en un territorio tan vasto como el nuestro.
Durante las conferencias del PROGEPAC IV apreciamos de cerca el gran patriotismo, excelencia y el espíritu de cuerpo de sus miembros que sirven de forma silenciosa y disciplinada al fortalecimiento de nuestra identidad, y gracias a su preparación profesional, logran mayor presencia y reconocimiento en los cielos Perú.
La Fuerza Aérea de Quiñones es una institución moderna, que fortalece al país, al alinear sus objetivos institucionales con los nacionales, y cuenta con recursos tecnológicos que contribuyen al robustecimiento de la soberanía, tal como el PeruSAT-1, un activo crítico nacional operado por expertos de la agencia espacial CONIDA que luego de analizar la información sirve en la lucha contra el narcotráfico, la deforestación, los desastres naturales, la minería ilegal, entre otros.
Por estas y otras consideraciones debemos propender a un pacto político y social para asegurar la modernización constante y permanente de las Fuerzas Armadas que no solo son una garantía de independencia nacional sino instrumentos de paz y desarrollo, de modo tal que podamos contar con su auxilio inmediato en caso de epidemias, inundaciones, incendios forestales, sismos y otras calamidades. Por lo que, promover presupuestos acordes con sus necesidades operativas, así como condiciones dignas de trabajo y vida para sus componentes debe ser una prioridad para el Estado.
A la par de otorgar los fondos fiscales que solventen su buen funcionamiento, es imprescindible que se emprenda una consistente política informativa y educativa que explique a jóvenes y niños la significancia de nuestras Fuerzas Armadas, que sepan que vestir el uniforme militar es la herencia de héroes y mártires que sacrificaron la vida defendiendo sus ideales y nuestro derecho a la libertad.
Hasta entonces, pasados los años, al ver un helicóptero militar surcando los cielos seguiré recordando las visitas de mi padre en el MI8 con la misma emoción de cuando era niña, sabiendo que su llegada a cualquier punto del país lleva ayuda y esperanza, representando el compromiso y valores patrios.
¡Arriba,siempre arriba!
(1) El Grupo Aéreo Ligero del Ejército, fue una unidad de aviación militar creada en 1964, cuya función era proporcionar apoyo aéreo logístico a las unidades terrestres del Ejército del Perú.