Red de Expertos y Analistas Latinoamericanos

Del paradigma westfaliano al ecosistema
disperso: actores privados, soberanía analítica y la crisis de gobernanza en
América Latina

Hay una certeza que los Estados modernos
sostuvieron durante dos siglos: solo ellos podían producir inteligencia
estratégica. Esa certeza no entró en crisis. Colapsó. Y el siglo XXI nos
encuentra intentando gobernar los escombros de ese monopolio con instituciones
diseñadas para un mundo que ya no existe.

 I.
La Brújula que no caduca: Sherman Kent

Sherman Kent construyó, en tiempo real y
bajo presión de guerra, los fundamentos del análisis de inteligencia moderno.
Su Strategic Intelligence for American World Policy (1949) sigue siendo el
texto canónico por el que se forman analistas en todo el mundo. Su vigencia no
es nostalgia, es evidencia de que los fundamentos correctos resisten el tiempo.

Kent definió a la inteligencia estratégica
como el conocimiento que una nación soberana debe poseer para garantizar su
supervivencia y la promoción de sus intereses vitales. Tres elementos de esa
definición resultan decisivos en el contexto actual. Primero, conocimiento
verificado, no datos crudos: la diferencia entre análisis de inteligencia y
desinformación organizada es exactamente el rigor metodológico. Segundo,
organizado para la acción: la inteligencia que no apoya una decisión concreta
es inútil. Tercero, los intereses vitales no se reducen a temas de  seguridad o militares: abarcan la economía, la
tecnología, los recursos estratégicos y la infraestructura digital. Lo que hoy
llamamos inteligencia económica o inteligencia tecnológica está contenido en
aquella visión de 1949.

“Los analistas no están
pagados para perseguir el conocimiento por sí mismo, sino para el propósito
práctico de apoyar la acción.”
Sherman Kent, citado en Davis, 2002, p. 7

El colapso del monopolio estatal no es
solo un problema técnico. Es un problema político. ¿quién decide qué intereses
vitales o estratégicos merecen ser protegidos mediante la producción de
inteligencia? Cuando esa decisión migra del Estado a actores privados que
producen inteligencia para quien puede pagarla, estamos ante una transformación
del poder con consecuencias directas sobre la democracia.

II. 4 disrupciones, 1 colapso

El sistema westfaliano asignó al Estado el
monopolio de la violencia legítima y, con él, el monopolio de la inteligencia.
Las grandes comunidades del siglo XX (CIA, MI6, KGB, ABIN, SIDE, etc.) eran la
expresión de ese principio. Cuatro disrupciones simultáneas lo derribaron en
menos de tres décadas.

Partiendo de la revolución digital que
democratizó el acceso a datos y herramientas analíticas. El OSINT pasó de una
disciplina o actividad marginal a representar entre el 70 y el 80% en los
procesos de generación de inteligencia operacionalmente útil (Omand et al.,
2012). Seguido del desarrollo de lo denominado capitalismo de vigilancia (Zuboff,
2019) que acumuló, en las plataformas tecnológicas, datos sobre ciudadanos que
ninguna agencia estatal había alcanzado jamás. Continuando con la privatización
masiva
que transformó la comunidad de inteligencia en un ecosistema mixto.
En los países centrales más del 70% del presupuesto de inteligencia se ejecuta
a través de contratistas privados (Shorrock, 2008), excepto en China donde el
régimen acumula todo el sistema en organismos del Estado colonizado por el
Partido. Llegando a nuestros días con la irrupción de la inteligencia
artificial generativa
que amplificó exponencialmente las capacidades
de análisis, disponibles a bajo costo para cualquier actor con recursos medios,
desbordando estructuras organizativas diseñadas para otro mundo.

La
paradoja estructural

Las
agencias de inteligencia de la región poseen más datos que nunca, pero sufren
una pérdida radical de capacidades relativas frente a un sector privado mejor
equipado para analizarlos. Los ciclos informativos pasaron de semanas, el
tiempo de las NIEs tradicionales, a minutos. Las estructuras tradicionales de
los Estados no han sido rediseñadas para absorber esa presión.

 

III. Cambridge Analytica, Wagner y
Palantir: 3 anatomías

Cambridge Analytica: La
ingeniería del comportamiento político

En 2013, mientras las agencias estatales
debatían marcos legales, SCL Group construía un mapa psicográfico de 87
millones de ciudadanos a partir de datos de Facebook sin su consentimiento,
combinando perfilado OCEAN, microsegmentación y mensajes diseñados para activar
sesgos específicos. Operó en más de cien procesos electorales, incluyendo
campañas en Argentina, Brasil, Colombia y México (Cadwalladr &
Graham-Harrison, 2018). El escándalo de 2018 no reveló la corrupción de una
empresa, reveló un mercado global de inteligencia de influencia sin regulación
ni accountability público.

Grupo Wagner/GRU: La
acción encubierta como servicio

Wagner representó la externalización de la
acción encubierta bajo cobertura de plausible deniability. En Venezuela, su
presencia tuvo objetivos precisos, proteger el régimen de Maduro, proveer
asesoramiento en contrainteligencia y garantizar flujos de recursos hacia
Moscú. Tras la muerte de Prigozhin en agosto de 2023, sus activos fueron
absorbidos por el GRU ruso, continuando operaciones con el mismo esquema
(Infobae, 2024). La lectura analítica es precisa, los regímenes que
externalizan su inteligencia a actores extranjeros no compran capacidad.
Transfieren soberanía.

Palantir Technologies:
La corporatización del cerebro del Estado

Fundada con capital inicial de la CIA a
través de In-Q-Tel, Palantir se convirtió en el proveedor de la capacidad
analítica central de múltiples Estados. Los números de FY2025 definen la escala
del fenómeno: ingresos totales de USD 4.480 millones (+56% interanual),
contratos multianuales adjudicados en 2025 por USD 13.700 millones, y el
Ejército de EE.UU. exigió a todas sus unidades consolidar operaciones de datos
en la plataforma Vantage de Palantir (Fed-Spend, 2026). En América Latina,
Ecuador desplegó la plataforma en 2024 para integración de datos aduaneros y
antinarcóticos. El patrón es claro, el Estado paga, pero el código, la
arquitectura y los datos pertenecen a infraestructura privada no controlada
soberanamente (Browne & Zuboff, 2022).

El
patrón sistémico

La
inteligencia del siglo XXI no desapareció del Estado. Fue tercerizada,
fragmentada y capturada por actores privados con sus propias lealtades e
intereses. El Estado pagó por herramientas que no controla, para análisis que
no puede validar, sobre datos que no puede recuperar. Eso no es eficiencia.
Es vulnerabilidad estructural de soberanía.

 

IV. América Latina: El Laboratorio de la
Asimetría

La región enfrenta amenazas
transnacionales de primera magnitud con herramientas soberanas de segunda o
tercera categoría. Tres vectores ilustran esa asimetría con datos concretos.

El mercado del spyware

México fue el mayor usuario de Pegasus en
el mundo. Documentos judiciales del litigio WhatsApp vs. NSO Group revelaron en
abril de 2025 que 456 personas fueron espiadas solo entre abril y mayo de 2019
bajo la administración de López Obrador, confirmándose que México fue el país
con más víctimas en ese período (Artículo 19, 2025). En octubre de 2025, NSO
Group fue adquirida por inversores estadounidenses, reabriendo el debate sobre
gobernanza del mercado de cibervigilancia sin resolverlo estructuralmente (Ciberseguridadtic,
2025).

El OSINT privado sin
gobernanza

El mercado OSINT en América Latina alcanzó
USD 811 millones en 2023 y se proyecta en USD 3.182 millones para 2032, con una
tasa de crecimiento en forma incremental permanente. Ese mercado en expansión
está siendo capturado por actores privados que operan sin certificación
profesional, sin estándares éticos y sin responsabilidad frente al ciudadano
cuya información es analizada.

La penetración
tecnológica china

China exporta activamente su arquitectura
de vigilancia como política exterior tecnológica. Huawei opera más del 50% de
las redes 3G/4G de Brasil y gestiona más del 80% de las llamadas en México
(Fundación Andrés Bello, 2024). El Carnet de la Patria, desarrollado por ZTE, centraliza
datos biométricos, financieros e historial electoral de más de 18 millones de
venezolanos en infraestructura con acceso potencial de Beijing. Sistemas de
cámaras de Hikvision y Dahua están instalados en ciudades de Argentina, México,
Panamá y en la frontera Uruguay-Brasil (Diálogo Américas, 2024). Un
investigador del Instituto de Defensa de Taiwán lo resume con precisión: si un
país decide confrontar a China, Beijing puede chantajearlo a través de esos
sistemas (Lailari, en Diálogo Américas, 2024).

V. Los organismos de control:
4 fallas estructurales

Si la privatización es el diagnóstico, la
insuficiencia de los mecanismos de control democrático es el mecanismo que
permite que ese diagnóstico se agrave. Las mismas cuatro fallas se repiten en
toda la región.

La primera se centra en la técnica: los órganos de
supervisión parlamentaria carecen de analistas especializados permanentes.
Supervisan tecnologías que no comprenden y contratos que no pueden auditar; la
segunda es de mandato: los marcos normativos fueron diseñados para
supervisar agencias estatales, no el ecosistema privado. Empresas de
cibervigilancia y consultoras de riesgo operan fuera del radar legal; la
tercera es de independencia: las comisiones parlamentarias operan bajo
lógicas de cooptación política, funcionando como espacios de negociación
ejecutivo-legislativa, y no como mecanismos de accountability; y por ultimo la falla
de velocidad:
ciclos legislativos de años intentando regular despliegues
tecnológicos exponenciales de días. La IA generativa y la guerra cognitiva
desbordan por definición esa capacidad regulatoria.

El rediseño no consiste en restaurar el
monopolio estatal. Consiste en construir una gobernanza del ecosistema mixto
sobre cuatro principios: a) soberanía irrenunciable sobre los datos, b)
interoperabilidad supervisada con capacidades privadas bajo auditoría
independiente, c) certificación del sector privado con habilitación y
responsabilidad jurídica, y d) control parlamentario técnico permanente con
mandato ampliado sobre el sector privado.

 

VI. El triángulo virtuoso: una visión democrática

La respuesta democrática al colapso del
monopolio no puede replicar ni el modelo clásico ni el modelo del régimen chino
de vigilancia total. Debe construirse sobre los valores que definen a las
democracias liberales: separación de poderes, rendición de cuentas y protección
de libertades individuales. Tres vértices interdependientes configuran esa
arquitectura.

El Estado como árbitro soberano: define los intereses
vitales y estratégicos que la inteligencia debe proteger, no solo la seguridad
física, sino la soberanía económica, la seguridad digital y la integridad del
proceso democrático, estableciendo las reglas de interoperabilidad y supervisión
del ecosistema.

El sector privado como proveedor
certificado y corresponsable:
aporta agilidad, especialización e innovación metodológica
bajo marcos de habilitación, estándares éticos y accountability auditables,
mediante sistemas de verificación factual, contextualización estratégica y
evaluación prospectiva con estándares de rigor.

La academia como garante epistémico: el vértice más ignorado
y el más estratégico. Aporta independencia intelectual sostenida, formación de
analistas con rigor ético y legitimidad para decir verdades incómodas. Sin
academia, el ecosistema carece de su mecanismo de corrección más importante.

 VII.
Los Interrogantes Abiertos

Esta reflexión no cierra con certezas.
Cierra con las preguntas de cuyas respuestas depende nuestra soberanía
informacional.

    
¿Cómo regulamos el sector privado de inteligencia en
democracias con instituciones frágiles, sin inhibir las capacidades que el
Estado necesita?

    
¿Qué régimen multilateral puede regular el mercado global de
spyware y cibervigilancia? ¿Es viable una lógica análoga al control de
exportaciones de armas convencionales?

    
¿Puede América Latina construir capacidades soberanas de
inteligencia estratégica sin depender estructuralmente de tecnología de EE.UU.
o China?

    
¿Cuál es el umbral de externalización compatible con la
soberanía estatal? ¿En qué funciones el Estado no puede delegar bajo ningún
esquema?

    
¿Cómo formamos al analista de inteligencia del siglo XXI en
América Latina con metodologías propias, no importadas?

 

Los ladrillos y la argamasa

Un ladrillo solo no es nada. Apilado con
intención, con argamasa, con plano, se convierte en arquitectura. Los ladrillos
del siglo XXI de la inteligencia son los datos verificados, los algoritmos
auditables, los analistas formados con rigor y ética, los marcos normativos
efectivos y los órganos de control con capacidad técnica. Son también los
centros de investigación y los think tanks que aportan pensamiento crítico
independiente.

La diferencia entre un montón de ladrillos
dispersos y una arquitectura estratégica se llama gobernanza democrática: la
articulación entre el Estado que arbitra soberanamente, el sector privado que
aporta capacidades bajo accountability, y la academia que valida y cuestiona.

La región que no diseña su propia
arquitectura de inteligencia será el espacio donde otros la diseñen. Cambridge
Analytica, Wagner/GRU, Palantir y Huawei no esperan que nos pongamos de
acuerdo. Operan. Y cuando la inteligencia la producen actores sin mandato
democrático, el ciudadano no es el beneficiario del sistema. Es su objeto.

 «La
pregunta no es si podemos construir. La pregunta es si tenemos la voluntad y la
inteligencia estratégica para hacerlo.»


Edgardo C. Glavinich. Director Ejecutivo Fundacion Sherman Kent. Consultor especializado en inteligencia estratégica con experiencia en sectores público y privado. Combino metodologías avanzadas de análisis con aplicaciones prácticas para organizaciones que operan en entornos competitivos complejos.

Nota: Articulo publicado en: #ElAnalista 

Este
artículo es la versión escrita ampliada de la ponencia presentada en las
Jornadas Estratégicas de El Analista, Jornada 2: Inteligencia y Estado, el 23
de abril de 2026. Video disponible en:
https://www.youtube.com/live/Uy7Nj52C4xE?t=5641

Referencias

    Browne,
    S., & Zuboff, S. 
    (2022).
    The seer and the seen: Surveying Palantir’s surveillance platform. Big Data
    & Society, 9(1). https://doi.org/10.1177/20539517221083026
    Cadwalladr,
    C., & Graham-Harrison, E. 
    (2018,
    marzo 17). Revealed: 50 million Facebook profiles harvested for Cambridge
    Analytica. The Guardian.
    https://www.theguardian.com/news/2018/mar/17/cambridge-analytica-facebook-influence-us-election
    Ciberseguridadtic.  (2025, octubre 27). NSO Group, del espionaje global a su
    compra por inversores estadounidenses.
    https://ciberseguridadtic.es/reportajes/nso-group-del-espionaje-global-a-su-compra-por-inversores-estadounidenses-2025101410456.htm
    Davis,
    J. 
    (2002).
    Sherman Kent and the profession of intelligence analysis.
    Kent Center Occasional Papers,
    1(5). Central Intelligence Agency.
    Diálogo Américas.  (2024, diciembre 23). La invasión digital china en
    Latinoamérica.
    https://dialogo-americas.com/es/articles/la-invasion-digital-china-en-latinoamerica/
    Fed-Spend.  (2026, febrero 16). Palantir
    government contracts: $13.7 billion in awards, exposed.
    https://fed-spend.com/blog/palantir-government-contracts-deep-dive
    Forbidden Stories &
    Amnistía Internacional. 
    (2021). The Pegasus Project.
    https://forbiddenstories.org/case/the-pegasus-project/
    Fundación Andrés Bello.  (2024). La expansión de Huawei en Latinoamérica y el Caribe.
    China Latinoamérica.
    https://www.fundacionandresbello.org/editoriales/la-expansion-de-huawei-en-latinoamerica-y-el-caribe/
    Infobae.  (2024). Claves para comprender el desembarco del Grupo Wagner
    en Venezuela. https://www.infobae.com/america/venezuela/2024/
    Kent,
    S. 
    (1949).
    Strategic intelligence for American world policy. Princeton University Press.
    Kitroeff,
    N., & Bergman, R. 
    (2023,
    abril 18). How Mexico became the biggest user of the world’s most notorious spy
    tool. The New York Times.
    https://www.nytimes.com/2023/04/18/world/americas/pegasus-mexico-spy.html
    Mueller,
    R. S., III. 
    (2019).
    Report on the investigation into Russian interference in the 2016 presidential
    election. U.S. Department of Justice.
    Omand,
    D., Bartlett, J., & Miller, C. 
    (2012).
    Introducing social media intelligence (SOCMINT). Intelligence and National
    Security, 27(6), 801–823. https://doi.org/10.1080/02684527.2012.716965
    Palantir Technologies.  (2026). Q4 2025 investor presentation.
    https://investors.palantir.com/files/Palantir-Q4-2025-Investor-Presentation.pdf
    Sánchez Chumpitaz, A., &
    Abarca Del Carpio, E. 
    (2025). La exportación del
    modelo de vigilancia chino a América Latina.
    Revista
    Científica en Ciencias Sociales, 7(1).
    Shorrock,
    T. 
    (2008).
    Spies for hire: The secret world of intelligence outsourcing. Simon &
    Schuster.
    Zuboff,
    S. 
    (2019).
    The age of surveillance capitalism. PublicAffairs.


    Compartir publicación:
    Entradas del autor

    LA INTELIGENCIA YA NO ES MONOPOLIO DEL ESTADO

    LA NUEVA GEOGRAFÍA DEL RIESGO EN AMÉRICA LATINA

    El subsuelo que el mundo necesita: por qué América Latina define la transición energética global

    Quien controla los nodos, controla el comercio: la nueva geopolítica de los puertos latinoamericanos

    El Congreso ante su deuda histórica – La supervisión de Inteligencia en América Latina y el espejo argentino

    Explora nuestros mejores
    Artículos